Sobre Buhos y Lechuzas

Clasificación científica

Reino: Animalia

Filo: Chordata

Clase: Aves

Familias: Strigidae y Tytonidae


Las lechuzas (o ñacurutús) y los búhos (o tecolotes), nombres generalmente intercambiables, conforman el orden de las estrigiformes o rapaces nocturnas. Se les llaman rapaces nocturnas por ser más activas durante la noche y ser carnívoras. Pero su parentesco con las rapaces diurnas es tan cercano como al de cualquier otro grupo de aves ya que existen miembros de este grupo que por lo general cazan durante las horas del día. En otras palabras, no están emparentadas con las águilas y halcones a no ser por los dos grupos ser aves. Los buhos y las lechuzas no pertencen a la misma familia (existen diferencias anatómicas entre ambas familias), pero muchas generalidades son aplicables a ambas.




CARACTERISTICAS

Los caracteres distintivos del orden estan principalmente en la visión y en el oído, los cuales tienen muy desarrollado.

Los ojos de los búhos son muy grandes (más pequeños en las lechuzas) y en vez de estar situados a los lados de la cabeza, se hallan orientados hacia adelante, como entre los mamíferos ocurre con los primates, y cada uno de ellos está rodeado por un gran disco de plumas (que da la impresión que tienen cejas), el disco facial, que limita su capacidad de movimiento por una circunferencia de plumas pequeñas, duras y rizadas.

En cuanto a los oídos, son muy grandes y presentan en el exterior notables repliegues de piel, como si tendiesen a formar una oreja, con la particularidad de que ésta ofrece a cada lado, en la mayor parte de los casos, formas distintas. Este carácter no se nota a simple vista por estar ocultos los oídos bajo plumas; pero es curioso que muchas especies tienen sobre la cabeza una a modo de falsas orejillas o cuernecillos, formados por grupos de plumas tiesas.

Los dedos tienden en las estrigiformes a separarse dos a dos, y el pico, como en los loros, es muy ganchudo, presenta la base cubierta por una cera y está en parte escondido por las plumas de la cara. Sus patas son fuertes con afiladas uñas.

El plumaje de estas aves es muy espeso y muy blando, pareciéndose al de los chotacabras, y la mayor parte de las especies se asemejan también a éstos en el color, que es una mezcla de diferentes matices amarillos, rojizos, pardos y negros. Las plumas de las alas amortiguan el aire de tal forma que cuando vuelan, no hacen ningún ruido dado que pocos búhos capturan sus presas a plena luz del día, su oído es especialmente importante.

La cabeza, en proporción al cuerpo, la tienen más grande que las otras aves. Muchos búhos tienen el cráneo asimétrico, con las aberturas auriculares a diferentes alturas; esto les permite localizar a sus presas por los ruidos que producen.

Aunque los búhos tienen visión binocular, sus ojos están fijos en su lugar y tienen que girar toda su cabeza para ver hacia otra dirección; como nuestros ojos, los suyos pueden ver los objetos en tres dimensiones (altura, anchura y profundidad), y pueden calcular distancias. Son hipermétropes y no pueden ver nada a unos centímetros de sus ojos. Sin embargo, su visión, particularmente en luz baja, es excelente.

A diferencia de nosotros, los búhos no pueden poner sus ojos en blanco ni moverlos dentro de sus cuencas por lo que tienen que girar toda la cabeza para mirar a los lados, aunque el movimiento se ve facilitado por un cuello relativamente largo y flexible con 14 vértebras (huesos) que le permite al búho girar la cabeza hasta 270 grados.

Su tamaño varía según la especie. El más pequeño es el mochuelo que mide 13 cms. En muchas de las especies las hembras son más grandes que los machos. En ciertos casos logrando dimensiones hasta dos veces superiores. Algunas de estas lechuzas son pequeñas, del tamaño de una paloma doméstica. Otras son enormes, comparándose con las grandes águilas. Y las medianas, entre estos dos extremos, componen la mayor parte del grupo.



DISTRIBUCION Y HABITAT

Existen más de 200 especies de búhos en el mundo. Todas son aves rapaces y la mayoría de hábitos nocturnos, sin embargo existen unas pocas especies (como los búhos de la nieve que viven en el Ártico) que cazan a plena luz del día.

Los búhos, igual que las lechuzas, se pueden encontrar en todo el planeta, exceptuando Antártica, la lechuza común tiene una de las distribuciones más extensas de todas las aves vivientes. La mayor parte vive en Groenlandia y en algunas islas remotas.

Habitan principalmente en árboles, aunque también pueden ser vistos en roqueríos, praderas y regiones desérticas.

Algunos géneros de estrígidos contienen muchas especies (el género más abundante tiene más de 50). Algunos representantes de este género son bien conocidos, como es el caso del autillo americano propio del este de Norteamérica, y el autillo común, una especie fuertemente migratoria que se reproduce en el sur de Europa, incluida la península Ibérica y, al este, hasta el lago Baikal.

Muchas de las especies tropicales, no obstante, sólo son conocidas a través de unos cuantos especimenes de museo y sus hábitos no han sido estudiados.

Entre las especies más grandes de búhos están los tecolotes o búhos águila. Tienen mechones de plumas en la cabeza llamados “orejas”, aunque no tienen relación alguna con éstas. En América sólo vive el tecolote o ñacurutú, pero en Europa, África y Asia hay 17 especies.

La distribución más amplia es la del búho real, que vive desde Escandinava hasta España y Japón. Mide unos 71 cm. El búho nival del norte de Eurasia, cuya hembra es blanca con algunos puntos negros en el dorso, es peculiar porque se alimenta de día (en especial de lemmings). La lechuza gavilana caza también durante el día.